El desarrollo personal no debería exigir obediencia, silencio ni lealtad absoluta a un líder o a un grupo.
Cuando un entrenamiento desalienta el cuestionamiento, presenta al líder como la única autoridad, promueve aislamiento de la familia o exige compromiso emocional y económico creciente, deja de ser crecimiento personal y se convierte en control.
El coaching saludable fomenta autonomía, pensamiento crítico y libertad de decisión. Si un proceso intenta controlar cómo piensas, sientes o te relacionas con otros, es una señal de alerta.